Todos nos distraemos de una u otra manera y todos tendemos a procrastinar. Cada quien en su trabajo o estudio y en diferentes niveles, pero todos alguna vez perdemos la concentración y preferimos distraernos/postergar los deberes. En este post te compartiré una manera de combatir la procrastinación tan solo usando una lista y nada más. Un método que a mí me ha funcionado genial.

Qué es la procrastinación

Si estás leyendo este post probablemente ya sepas qué es la procrastinación. Y también probablemente sepas que enfrentar la procrastinación es una situación casi tan difícil como deletrear supercalifragilisticoespialidoso estando ebrio. De cualquier forma, hablemos un poco de ello para poner algo de terreno común.

Básicamente procrastinar es cuando postergamos deberes o actividades que DEBEMOS atender e interponemos actividades entretenidas, divertidas o irrelevantes (o las tres). El problema obvio de procrastinar es que no atendemos las cosas que sí importan y las dejamos a un futuro incierto e idealizado.

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Pero el tema no termina ahí. Una de las peores consecuencias de procrastinar (además de no hacer lo que debemos), es que terminamos con un terrible cargo de conciencia. Nos golpeamos mentalmente al darnos cuenta que hemos desperdiciado tiempo e incluso dudamos de nuestra fuerza de voluntad. En situaciones graves y recurrentes, esto nos puede llevar a algunos tipos de depresión sin contar las reprimendas que solemos hacernos.

Por qué procrastinamos

Imagina que vives en los tiempos de nuestros ancestros. Aún antes de que las ciudades se fundaran, cuando aún vivíamos en pequeños grupos nómadas. Imagina ese mundo salvaje, lleno de peligros en donde cada día al despertar, no sabes si vivirás un día más o terminarás siendo el alimento de algún tigre diente de sable.

Imagina ahora que sales a caminar y tienes hambre. De repente, en tu camino, te encuentras con un arbusto de moras. Deliciosas moras rojas (o cualquier cosa que te guste comer y que crezca en arbustos). ¿Qué haces? Obviamente tu primera idea no será pensar en juntar algunas semillas para reproducir el arbusto, porque tardarán muchísimo en crecer y no sabes si sobrevivirás para mantener a esa planta en su crecimiento, además de que probablemente tu familia y tú se moverán de lugar continuamente mientras buscan mejores lugares para vivir. ¿Qué haces? ¿Guardas las moras para plantarlas o te las comes?

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Como no sabes si volverás a comer ese día o cuándo volverás a probar las deliciosas moras, la decisión obvia será comerte las moras, ahora que puedes. Es más, te llenarás de moras. Y tal vez, después de que te hayas llenado, le llevaras moras también a tu familia, quienes se las comerán en el instante. ¿Qué pasó? Elegiste lo agradable en el momento y evitaste pensar en un futuro incierto.

Pues bien, este comportamiento se quedó guardado en el cableado de nuestro cerebro. Lo que hace que básicamente nuestro cerebro prefiera la gratificación instantánea a tener que enfrentarse a actividades frustrantes o estresantes (por más que sepamos que las tenemos que hacer), por lo tanto, las evita y las pone en un futuro que solo existe en nuestra imaginación. En pocas palabras, nuestro cerebro prefiere cosas agradables ya y no está tan a gusto con las cosas a largo plazo.

Cómo aprovechar la procrastinación

Sabrás que es bastante complicado pelear contra la procrastinación ya que tarde o temprano a todos nos alcanza. Sin embargo, existen diversos métodos para ayudarte a contrarrestarla o en este caso, aprovecharla. Hoy te comparto un método que me ha funcionado bastante bien. Lo único que necesitas es una libreta, un lápiz y 15 minutos de planeación.

Bien, una vez que tienes los elementos necesarios, empecemos. Comienza tomándote 15 minutos al inicio de tu día y decide qué actividades llevarás a cabo en ese día. No solo coloques las dos o tres principales actividades por hacer, sino que haz una lista completa de cosas que tengas que hacer, incluso las que no son tan importantes o que has dejado de lado por algún tiempo. ¿Te hace falta estudiar para esa materia en la que tienes problemas? Anótalo. ¿Quisieras aprender a editar audio? Anótalo. ¿Tienes pendiente ese post y no te animas a terminarlo? Anótalo también. ¿Has olvidado escribirle a alguno de tus amigos por un tiempo? Anótalo.

La idea es que tengas un pool de al menos 5 actividades por hacer. Ahora, ordena estas actividades por importancia. Es decir, a la actividad más importante colócale el número “1”, a la siguiente asígnale el número “2” y así con las demás hasta numerar todas tus actividades. Las actividades deben ser bastante explícitas. Evita actividades vagas o no definidas como “Hacer el sitio web”. Mejor desglosa la actividad en cosas reales como “Comprar dominio” e “Instalar Wordpress”.

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A continuación te comparto un ejemplo de cómo se vería una lista de actividades:

  • Actividades pendientes
    1. Escribir post sobre “procrastinación”.
    2. Corregir página de registro de correos.
    3. Actualizar datos de contacto en mis redes sociales.
    4. Tomar curso para aplicar transparencia en fondos con GIMP.
    5. Concertar salida con mi mejor amigo de la preparatoria.

Ahora que tenemos nuestra lista completa de actividades pendientes y por hacer, hemos acabado con la lista. El siguiente paso es el más importante. De lo que se trata es aprovechar nuestra tendencia a procrastinar pero de manera controlada y realizar solo las actividades que anotamos previamente en nuestra lista. La única regla es no salirte de lo escrito en la lista. Pase lo que pase, las únicas actividades que tienes permitidas, son las de tu lista y en el orden de importancia que les asignaste. Por esto es importante que te tomes al inicio al menos los 15 minutos en la planeación de las actividades.

En lugar de librar una batalla de frente contra la procrastinación, utilizamos ese mismo impulso para avanzar en otras actividades igualmente importantes. Comenzaremos con la actividad marcada con el número 1. Si nos cansamos de esa actividad o tenemos ganas de distraernos, podemos dejar de hacerla y saltamos a la siguiente actividad, es decir, la número 2. Si nos cansamos de esa, podemos saltar a la número 3 o a cualquier otra actividad de la lista. Siempre evitando salirnos de la lista. Si el Facebook o el Youtube no están en la lista, entonces no están permitidos. Puedes hacer cualquier actividad, siempre y cuando esté en tu lista.

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El objetivo es avanzar en las actividades de la lista, empezando por la más importante y luego pasamos a la siguiente en orden de importancia. Ojo: Toma en cuenta que si tienes una fecha límite, deberás enfocarte en esa actividad hasta terminarla, (no hay de otra), pero si tu tiempo es un poco más flexible, entonces podrás aprovechar tu propio impulso a procrastinar para avanzar en otras actividades.

Con este método puedes procrastinar pero de una manera controlada, ya que siempre avanzarás en tus objetivos y aprovecharás el tiempo que antes desperdiciabas en terminar cosas que tenías pendientes anteriormente. De eso se trata, de aprovechar el tiempo que antes desperdiciabas.

Te comparto este método porque en lo personal me ha funcionado muy bien (¿cómo crees que terminé este post?) y espero que te sirva de igual forma. El truco está en la planeación de las actividades y el compromiso que tengas con no salir de tu lista. Así que ya lo sabes, es hora de que aproveches todo el tiempo que antes dejabas pasar y ¡de la mejor manera!

Compárteme en los comentarios o en las redes sociales qué tal te funcionó este método y si tienes alguna mejora. Y recuerda, ¡no te salgas de tu lista!

Tip: Si estás interesado en una libreta para llevar tus listas, esta es la libreta que YO uso para hacer mi lista de actividades 👉 Mi libreta preferida

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